Si miro afuera, creciente, brillante, bello, bajo el fondo negro, tapizado de mil luces, Luna, imponente, generoso…………….y sí, porque para mí, si de género se trata, Luna es masculino, todo lo femenino, bajo el manto de lo masculino, una suerte de animus……….y allí, pendiendo del tapiz oscuro, me recuerda añoranzas, también sueños de niña, sueños de umbrales y pórticos que conectan lo oculto con lo real, lo consciente con lo inconsciente, lo mundano con lo divino, lo romántico con lo descarnando……sueños que inundan y que afloran con la suave oscilación de las mareas, despertando algo atávico que se encierra bajo la manta de la razón. Qué ganas de estar tan cerca de él, y poder, de un brinco, como describe tan bellamente Calvino, arrimarme a su superficie y pegarme a él, cogiendo la infinita gracia de su belleza, y su alimento, que ha de ser como un combustible poderoso y energético pa’ los sueños más disparatados y alocados……el equilibrio que mantiene en la cuerda floja, en arnés que sostiene frente a la caída en el abismo, el salvavidas que impide hundirse en la tormenta y la agitación de las olas……….cómo agarrase a él…..coger una fotografía, a modo de captura de esencia, pero no, las fotografías son planas y si bien muestran belleza, no se comparan con el espectáculo que ven mis ojos, mis sentimientos…..una fotografía puede “photoshopiarse” y simular casi la perfección, puede eludir brillos innecesarios, balances inadecuados, sobrantes escenarios que interrumpen………pero mientras eso es todo artificio, Luna está allí y una suerte de regocijo vuelve más brillante esta noche y un sortilegio infantil me hace inspirar hondo y pedir, atávicamente, que de un brinco, ayudada por la genialidad de Dn. Ítalo, me cuelgue de su extremo y pise firme, haciendo soberanía dócil y suave, sin destrucción, sin imposición, bajo la suave música nocturna que compone mi alocada imaginación………..mientras sube un poco más la fuerza del oleaje y mi corazón se agita………..sólo un fuerte impulso, arriba y ya¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
















