
Asociación ilícita, podría también aplicarse al amor cuando opera de manera unilateral, cuando el segundo implicado nunca lo está ni lo estuvo y, por lo tanto, podría decirse que se le declara sobreseído. Lamentablemente el primer implicado no podría quedar en esta categoría y debiera cumplir condena, que más que dulce, sería el vagar como alma en pena, recogiendo de a pedacitos, lo que quedase de su atormentado corazón, pero siempre teniendo en cuanta la tan acertada aseveración de Benedetti “la culpa es de uno”….y purgar así su delito, cumpliendo esa condena que le obliga a deambular por ahí, llorando sus pesares, maldiciendo cual Violeta “al vocablo amor con toda su porquería” y esperando, como dijo alguna vez correa-díaz, “que el tiempo haga su mejor labor”….
En el intertanto, el sobreseído, debiera
alegar a su favor, frente a las acusaciones del primer implicado, que todo fue
un montaje, que las pruebas usadas en su contra fueron o corresponden sólo a
interpretaciones erróneas del otro, pero que su intención no fue, nunca ha sido
ni será, adquirir compromiso o vínculo emocional alguno con aquél…..que bien
podría ser aquella (algo como no al “so happy togheter”, menos “i don’t want to
miss a thing”)…..
¿Cómo cierra la historia?, quizás llamando a la revolución amorosa, que incluya una suerte de “el amor comprometido, jamás será vencido” y que incite a la muestra oportuna y no ambigua del amor, poniendo en evidencia los sentimientos, de manera limpia y transparente, pa’ evitar pseudo-enamoramientos y cargos por montaje, que por amor son harto inocentes, si se les compara con otros…..y que también siente las bases de ese aprendizaje que tanto duele y cuesta y que dice relación con que el amor es, la mayor parte del tiempo, dejar al otro ser, partir, volar y quedarse con ese sabor de lo que se vive y que aunque efímero, conserva todo el sabor y la dulzura de lo no forzado.....qué revolución tan vieja ésta, si hasta en una de Serrano escuché que “el amor es eterno mientras dura”…..y claro, nada más recordar que – como dijo Neruda – “es tan corto el amor y tan largo el olvido”, y qué de Rodríguez, cuando menciona “que ya estoy regresando solo”….y entonces, que parte fundamental del amar es dejar partir, y que más que revolución, parece simplemente un aprendizaje difícil de asumir…..
















