….no recuerdo bien si fue en un autobús…..sí, sí, la primera
vez parece que así fue, en una suerte de despedida y medio de reojo. Pero debo
decir que hubo antes varias ocasiones en las que pudimos habernos topado, en
una esquina, cruzando el semáforo donde, morando desde el lado de la vereda del
cerro, se vislumbra en frente, la imagen de Poseidón…..curioso, el dios del mar
y yo que te encontré en un acuario. Era un acuario enorme, un ciber-acuario, en
el que me atreví a entrar por pura
osadía y de tanto andar y andar, en medio del impulso primario y la cobardía
por arrimar, entré de cuajo y me sumergí buscando cómo poder nadar. Por suerte
para ese entonces, ya había olvidado que no sé nadar y en medio de un acuario
tan particular, me puse a bucear. Creo que la primera inmersión fue dura, pero
luego me atreví a más y más, hasta que finalmente, de tanto dar vueltas y
vueltas, te encontré……..fueron, creo, mis mensajes hechos con burbujas de aire,
los que llegaron; tenían bien puestas las inflexiones y los acentos y llevaban
palabras simples y claras, medio en rodeo pero, finalmente, destinadas a darte
un golpecito suave en la aleta dorsal, para que mirases sin mucho barullo y me respondieras
de igual forma.
La respuesta no tardó mucho y así, nos pusimos a nadar en un
mar, a veces calmo y otras, lleno de turbulencias y agitado a rabiar. Creo que nunca
creí que pudiese ser real aquel encuentro en medio de agua y rodeados de cristal. Quizás por eso me
empeñé en empujar y empujar, esperando que tuvieras una respuesta humana…..pero
olvidé que estábamos en medio de un acuario y allí, allí la extraña era yo y
nunca logré arrancarte esas palabras suaves y bonitas que quería escuchar.
Sin embargo pasó mucho tiempo y aprendí mil cosas de mar. Me
queda un acuario a medio armar, con todas las intenciones e ilusiones del
mundo, con todo el brillo y los colores, hasta con los peces comprados, ahora
ya muertos, y vacío, vacío porque quizás fue este receptáculo inerte el que
reflejó mejor la suerte de esta historia de mar, de agua, que nunca logró
cobijar a estos seres a medio parir en el mundo acuático, arrojados por fuerza
al mundo terrestre, carentes de branquias, carentes de aletas, carentes de la
suficiente capacidad para resistir la vida bajo la humedad y el oleaje……………………….o
tal vez deba ser sincera y clara y mencionar que no eran dos sino uno sólo el
ser que no pertenecía a ese acuático pasar…………………..y es duro, porque aún creo
sentir cómo comenzaba a clavar la punta naciente de una aleta dorsal, acá,
justo en medio de mi espalda.
Aun quisiera poder olvidar que no sé nadar……………………

















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